Universidad y Vigotzky ¿Cómo se complementan?

De acuerdo con la teoría sociocultural de Vigotzky, la idea fundamental de su obra se basa en que el desarrollo de los humanos únicamente puede ser explicado en términos de interacción social.

El desarrollo de su teoría consiste, en la interiorización de instrumentos culturales (como el lenguaje) que inicialmente no nos pertenecen; éstos pertenecen al grupo humano en el cual nacemos. Siendo el grupo de humanos, quienes nos transmiten estos productos culturales a través de la interacción social. De aquí la importancia de esta teoría, al valorar esos saberes socio culturales que incidirán en el desarrollo integral y cognoscitivo del ser humano. da_vinci.jpg

Contextualizando estos saberes a la educación superior, podremos referirnos a la institución quien tiene la misión de formar profesionales en diversas áreas del saber, ofreciendo al ser humano la posibilidad de convertirse en aprendiente de nuevo conocimiento el cual deberá comprender y desarrollar por medio de acciones prácticas, en sus actividades cotidianas.

En este sentido, la universidad, como institución de enseñanza, tiene un enorme compromiso social en la formación integral de los estudiantes. Para asegurar lo anterior, debe generar espacios dinámicos de reflexión, en relación a las diferentes corrientes de pensamiento para la búsqueda de nuevo conocimiento y una comprensión en los diversos temas, entre los docentes, estudiantes, comunidad universitaria, académicos, administrativos e investigadores.


De igual forma, la universidad de la época actual, debe crear espacios para la formación humanista y social, en donde prevalezca un modelo de enseñanza y aprendizaje orientado hacia el saber ser, hacer, conocer y convivir ofreciendo a la comunidad educativa una formación holista, integral, dinámica y proactiva basada en el desarrollo de nuevas habilidades y destrezas, que le permitan al aprendiente aportar soluciones efectivas a casos situaciones evidenciados dentro de la sociedad.

Corrales (2007), se refiere a la importante función que tiene la universidad en el nuevo siglo, y al respecto, menciona:

”A la educación universitaria le corresponde el papel estelar en el escenario previsto para los próximos años. Ella debe constituir la punta de lanza de la educación holista a la que corresponda el desarrollo de la nueva cultura, la ‘eco cultura o cultura sustentable’, pues es en el nivel educativo superior, donde las nuevas generaciones deben ser modeladas con apego a los paradigmas emanados de la reflexión científica, a través de planes y programas académicos transdisciplinarios, integrales y abiertos a la trascendencia….”

Es importante analizar el desempeño que hasta ahora ha tenido la educación universitaria en relación a la teoría sociocultural de Vigotzky y su incidencia en la formación de los futuros profesionales en este nuevo siglo.

Hasta ahora, la educación universitaria se ha visto como una fábrica de certificados que permiten al ser humano desarrollarse activamente dentro del contexto social, y lamentablemente éste tipo de aprendizaje no ha profundizado en la formación epistemológica que han recibido estas mentes en proceso de aprendizaje. Intro_universidad_umsa.jpg

Ante este panorama educativo tan mercantilista, el cual requiere convertirse en un modelo de educación más humanista y liberadora, que permita al aprendiente sentirse más identificado con el nuevo conocimiento aprendido y que pueda desarrollar tal conocimiento en acciones prácticas, se considera necesario establecer modelos de cambio en muchas de las normativas internas que han predominado en la educación universitaria, así como lineamientos establecidos en las metodologías de enseñanza, que permitan transformar el proceso de enseñanza en una formación transdiciplinaria e integral para el individuo, que no solo le facilite el conocer, si no sensibilizarse también sobre las situaciones evidenciadas en el contexto y a partir de su relación y socialización de ideas con otros individuos aprendientes, poder transformar ese conocimiento en nuevas ideas y llevarlo a la práctica por medio de una praxis dinámica, que permita visualizar ideas propositivas en la solución de diversas situaciones.

Para lograr lo anterior, la Universidad debe crecer hacia un reflexionar, sobre el desarrollo de nuevas prácticas pedagógicas en el proceso de enseñanza, orientadas hacia el logro de un currículo compartido entre asignaturas que garanticen la comprensión, transversalidad e interiorización de los contenidos, el desarrollo de nuevas teorías de aprendizaje y formas de conocimiento entre los aprendientes, propiciando para ello espacios de interiorización y pensamiento complejo que ayuden a redefinir el futuro de la sociedad y por ende logrando una verdadera formación integral en los futuros profesionales.



Bibliografía:



Corrales, S. (2007). La misión de la universidad en el siglo XXI. Revista Razón y Palabra, 57. Recuperado el 8 de mayo, 2010, de: __http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n57/scorrales.html__